miércoles, 19 de octubre de 2011

Capítulo 1: The roar of the crowd

"Se acerca" Pensé. "Por fin va a pasar, llevo una hora aquí de pie esperando y por fin se acerca"
Y, efectivamente; no me equivocaba: Venía a darme esa dosis diaria de lo que nuestros fans llamaban "Frerard"
Gerard me dedicó una de sus sonrisas pícaras antes de hacer que nuestros labios colisionaran y nuestras lenguas se entrelazaran, haciendo así una mezcla de la saliva del otro con la propia.
Disfrutaba cada segundo de él, cada segundo de aquello, y mucho más sabiendo que Gerard se casaría en dos meses, y entonces llevaría una etiqueta de "Esclavo sexual de Lindsay" y que yo no podría tachar con bolígrafo para poner mi nombre en vez del de su prometida.
El público rugía y había más destellos de luz provenientes de doquier saliendo de los flashes de cámaras y móviles de los que había habido en toda la noche.
Tras ese corto beso que me transportó al cielo necesité unos segundos para volver a concentrarme y tocar con todas mis ganas "Famous Last Words" para nuestros seguidores Japoneses. Sí, estaba en Japón. Llevábamos de gira ya casi dos años y por un lado quería acabarla ya, pero por otro no. El fin de la gira también era el fin de la soltería de Gerard.
Unos "Frank, te quiero/ te amo/ molas/ me inspiras" y otras cosas que no entendí provenientes del público me bajaron de Marte.
En unos minutos me bajaría del escenario y nada habrá cambiado para mis amigos y compañeros de banda. Todo será igual que siempre. Obtendremos la satisfacción de haber tocado bien para nuestros fans, ellos estarán felices, Gerard le dedicará el concierto a Lindsay y yo, supuestamente, estaré feliz por el, porque, por supuesto, no me afecta, yo "estoy feliz por él" y "le dedico el concierto a Jamia"
En fin... "Si la vida te da limones haz limonada" A mi me da piedras y encima no tengo exprimidor.
A veces me pregunto ¿por qué a mi? Quizás en otra vida fui Jack el Destripador y ahora pago por ello.
Ando con las manos en los bolsillos de los pantalones negros con una raya plateada en los laterales exteriores, cabizbajo, buscándo un por qué en mi vida. Pero esa no era la pregunta más dura, es "¿Por qué no?" 
¿Por qué no iba Gerard a verme solo como un amigo con el que se lía para demostrar que ser gay, bisexual o lo que sea no es malo?
¿Por qué no iba a amar a Lin-Z y no a mi?
¿Por qué no iba a ser yo el exprimepiedrassinexprimidorporquelavidanolehadadonieso único en mi especie?

-Hey, buen concierto, Enano.- Me dijo Bob apoyando su mano en mi espalda.
-Gracias, colega, tú también.

Bob era mi amigo de confianza, el único que sabía lo que sentía por Gerard más allá de la amistad.
Le miré y le sonreí y milesd e recuerdos acudieron a mi mente; momentos juntos, bromas... Cosas que no cambiaría por nada del universo.

-¡Sigo sin entender por qué os coméis la puta boca!- Oí gritar a Lindsay.
-Cállate, nos van a oír.
-Me la suda.
-A mi no, Lindsay.- Era la primera vez que llamaba así a su mujer.- Lo hacemos para demostrar que no hay nada malo en ello.
-Pues con una vez vale, ¿no crees?
-No, no creo. Ya, tema tabú.
 
Se olló un silencio interrumpido por unas risitas. Ahora Gerard estaría al otro la de la puerta del camerino, hechando a Lindsay hacia atrás, besándola el cuello y haciendo que ésta estallara en gemidos de placer. 
"Esta noche acaban en sexo" Me dije.
Bob pasó su mano por mi espalda y me apretujó contra él.

-Ya lo sé, tío. Ya lo sé...
-This sucks...

Nos miramos cómplicemente de una forma que también quería decir "¿Vamos a por un redbull?"

-Me da pereza ir a por ellos, estoy muerto.
-Llevas todo el concierto sentado, marica de mierda, ¿qué coño vas a cansarte?
Reí.
-Fue a hablar el medio gay.
-Tss, tú calla.

Ambos reímos y bajamos juntos a la cafetería a por las bebidas energéticas que tanto nos gustaban.
Los letreros estaban todos en japonés y el dependiente a penas hablaba inglés, pero par una foto y unos autógrafos, bien que se las apañó. El caso, que aun que nos costó lo suyo acabamos deleitando nuestros paladares con aquella bebida que tanto nos adictaba.

-Me voy a ir a dormir, Bob, le pediré a Worm que me acompañe hasta el hotel ¿Vienes?
-Claro.

Cogimos nuestras maletas y fuimos hasta la salida.
Tras unas cuantas poses y unas firmas después de unos para "..." con cariño de Frank/Bob, llegamos al coche y nos subimos en él.
El hotel estaba cerca y la habitación en un segundo piso, por lo que no tardamos mucho en irnos a dormir, y en mi caso, a dormir con aquel beso que Gerard había depositado en mis labios.